reformas en almeria
EL año de las reformas en el entorno familiar
8 abril, 2017
Show all
obras deportivas y reformas berrueco

Lo cierto es que puede parecer algo del tercer mundo o paises menos desarrollados, pero visto lo visto en nuestro continente, me temo que pecamos de indulgentes con nosotros mismos y nuestro inmaculado primer mundo.

la corrupción campa a sus anchas por

 

Brasil: obras deportivas, la gran excusa para desvíos

El deporte brasileño se encuentra, sin quererlo, en el horizonte sin fin de la gran trama de corrupción descubierta alrededor de la petrolera estatal Petrobras.

Nadie sabe aún, tras el Mundial de fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, la cantidad que fue desviada de las obras requeridas para organizar los dos mayores eventos deportivos del mundo.

Leandro Mitidieri, coordinador del grupo de trabajo de la Fiscalía que supervisa los gastos de los Juegos Olímpicos, catalogó como “pésima” la transparencia del Comité Organizador de Río 2016.

Las primeras irregularidades aparecieron con la construcción o reforma de los 12 estadios en los que se jugó la Copa del Mundo.

Fue el propio Gobierno brasileño, entonces liderado por Luiz Inácio Lula da Silva (Partido de los Trabajadores, PT), el que presionó a la Federación Internacional de Fútbol para que el torneo se disputara en 12 ciudades, entre ellas cuatro con una nula tradición futbolística: Brasilia, Manaus, Natal y Cuiabá.

En 2007, cuando fue elegido sede del Mundial de 2014, la candidatura brasileña presentó a la FIFA un coste estimado de unos 1.100 millones de dólares para la construcción o reforma de los doce estadios con un proyecto en el que todo el dinero saldría de la iniciativa privada.

El coste final, sin embargo, fue de unos 8.900 millones de reales (casi 3.000 millones de dólares de la época); el 92% salió de las arcas públicas y apenas el 8% fue aportado por privados.

Las obras en los estadios mundialistas fueron realizadas por las principales constructoras del país, las mismas que están salpicadas por la gran trama de corrupción de Petrobras.

Sólo la reforma del famoso estadio de Maracaná de Río de Janeiro tuvo unos costes un 75% superiores a los calculados, y acabó saliendo por 1.200 millones de reales (unos 383 millones de dólares), pese a que ya había sido remodelado en 2007 en motivo de los Juegos Panamericanos.

El estadio más caro fue el de Brasilia, que debía costar 745 millones de reales (238 millones de dólares) y terminó por 1.400 millones de reales (447 millones de dólares), un 87,8% más.

El único que salió más barato fue el Castelao de Fortaleza, que costó 20 millones de reales (166 millones de dólares), un 16% menos de lo proyectado inicialmente.

Según las delaciones de exejecutivos de las principales constructoras del país, en algunos casos, como en Brasilia, Río de Janeiro o Manaus, los gobernadores recibieron sobornos de las empresas a cambio de la concesión de las obras.

Además, varias de las obras de movilidad urbana que acompañaban el Mundial ni siquiera salieron del papel, mientras que otras que fueron iniciadas pararon tras destaparse el caso Petrobras, en 2014.

Inacabado

Más de siete meses después de haber finalizado los Juegos Olímpicos y Paralímpicos, todavía nadie conoce la cuantía de los desvíos de las obras de la cita olímpica, cuyo presupuesto total era de 39.100 millones de reales (casi 12.500 millones de dólares).

Una cuarta parte, unos 10.400 millones de reales (3.325 millones de dólares) fue destinado a la construcción de la línea 4 del metro, considerada la mayor obra de movilidad en Río para los Juegos Olímpicos. El gasto total con el metro fue el doble del previsto inicialmente.

Comments are closed.